Consejos prácticos para guardar y cuidar joyas de plata, oro y piedras preciosas.
Una rutina diaria sencilla
Ponte las joyas después de que se sequen el perfume, la crema y los productos capilares. Quítatelas antes de nadar, hacer ejercicio o limpiar. Tras usarlas, límpialas suavemente con un paño limpio y sin pelusa.
Guarda las piezas por separado
Conserva cada joya en una bolsa suave o compartimento seco. Así evitas que las cadenas se enreden y que las piedras duras rayen superficies delicadas.
Cuida las gemas y los acabados
Las gemas varían en dureza y sensibilidad. Un método adecuado para una puede dañar otra. Evita ultrasonidos, vapor, paños abrasivos y baños químicos sin la aprobación de un joyero cualificado. Si una piedra se mueve, consulta a un profesional.

Qué evitar al limpiar
Los paños abrasivos pueden rayar el acabado y los químicos afectar metales o gemas. GIA señala que el calor, la luz y ciertas sustancias pueden alterar algunas piedras. No supongas que un limpiador doméstico sirve para una gema desconocida. Ante la duda, usa solo un paño suave y seco y consulta a un joyero.
Cuándo acudir a un profesional
Pide revisar un engaste flojo, un cierre dañado o una superficie alterada antes de volver a usar la pieza. Identifica la gema y sus posibles tratamientos antes de elegir una limpieza más intensa. GIA advierte que los ultrasonidos pueden aflojar gemas y dañar algunos materiales.
Una costumbre que perdura
Conserva las instrucciones de cuidado de la pieza. Después de usarla, límpiala con suavidad, deja que se seque y guárdala por separado en una funda blanda. Revisa cierres y engastes de vez en cuando.
Sigue explorando
Preguntas frecuentes
¿Todas las gemas admiten ultrasonidos?
No. GIA advierte que algunas pueden dañarse o soltarse del engaste. Consulta primero a un joyero cualificado.
¿Cómo guardar collares?
Cierra el broche y coloca cada collar por separado en una funda o compartimento blando para reducir enredos y roces.



